Uniendo dos mundos (células dendríticas)

Game of CellsFacebook
Por unos cuantos votos…la casa célula dendrítica fue la escogida como la favorita entre nuestros seguidores. Original

Aunque por muy poco, la casa células dendríticas fue la ganadora entre todos los seguidores de nuestra página de Facebook. Por ello, no he querido dejar pasar esta nueva entrada para dar a conocer a estas células tan especiales, cuya función principal es unir dos mundosel compuesto por aquellos guerreros rápidos y brutos (sistema innato) y el que lo conformaban los soldados lentos pero muy selectivos (sistema adaptativo). ¡Empecemos!

Nuestro ejército interior: unos rápidos y brutos, y otros lentos pero muy selectivos…

Todas las células que quieran formar parte de nuestro ejército tienen que decidirse, en primer lugar, por uno de los dos bandos que lo componen, tal y como veíamos en esta entrada. 

Cuando algún agente invasor decide plantarnos cara, los primeros que se lanzan al ataque son los guerreros rápidos y brutos, cuya misión principal será la de comérselos para evitar que se propaguen más allá de donde entraron. Esto permite que los otros protagonistas, los guerreros lentos pero selectivos (como los soldados T o B), puedan preparase para la amenaza específica. Sin embargo, alguien tiene que enlazar ambas respuestas, porque estos últimos guerreros no se enteran tan fácilmente de la amenaza como los primeros, siempre ellos tan dispuestos a la guerra, sino que necesitan que alguien les digan que algo malo está pasando…¿y quienes son estos intermediarios? Pues, en efecto, nuestras células dendríticas.

Las células dendríticas: tendiendo puentes

Las células dendríticas son un tipo celular muy curioso. Su lugar de nacimiento es la incubadora (médula ósea), la cual dejan atrás pasado muy poco tiempo en un formato inmaduro para poder patrullar nuestro organismo. Existen muchísimos tipos distintos, así que para simplificarlo vamos a decir que cada una de ellas se dirige a un tejido en especial (la piel, el intestino, los pulmones), donde tantearán el terreno para ser las primeras en enterarse de que algo raro está a punto de pasar.

Como su nombre sugiere, estas células cuentan con unas proyecciones en forma de dendritas (que igual os suenan si habéis oído hablar de las neuronas) que les permiten capturar distintos tipos de agentes patógenos, como si de una lengua de rana se tratara.

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Aunque no es una foto real, las células dendríticas se parecen mucho a esta imagen tridimensional (nosotros creemos que estaba posando…) Fuente

Vayámonos ahora a un lugar específico, como por ejemplo, el intestino. Aquí encontramos a las células dendríticas del intestino (difícil nombre, ¿verdad?), las cuales lanzan sus dendritas a través del endotelio (que separa lo que comemos de nuestros órganos) hacia el lumen, que es el lugar por donde toda la comida que ingerimos (y, por ende, los agentes patógenos que se quieren aprovechar de nosotros) pasan. Estas células están trabajando continuamente, capturando moléculas de todo tipo y, hasta que no se encuentran con una bacteria invasora, están tan tranquilamente.

Sin embargo, cuando un agente extraño entra en juego, la cosa cambia. Pongámonos que la bacteria “A” ha decidido que nuestro organismo es un lugar idóneo para pasar las vacaciones. Sin duda alguna, habrá muchas bacterias A, no una sola, por lo que las células dendríticas capturarán unas cuantas con sus dendritas y se las comerán. Una vez dentro de su “cuerpo”, las trocearán en muchos pedazos distintos y se desplazarán hasta los centros de inteligencia (nódulos linfáticos), donde se encuentran los guerreros lentos pero específicos, que están esperando alguna amenaza para ponerse manos a las obra.

Cuando llegan a los centros de inteligencia, las células dendríticas ya tienen muchos trozos distintos de esta bacteria A en su superficie, en una especie de “mano presentadora” (la llamada molécula MHC), a la espera de que algún guerrero T especializado frente a esa bacteria A se encuentre en los alrededores y pueda comenzar la lucha. Si ya habéis leído la entrada de las vacunas, seguro que este proceso os tiene que sonar: la presentación antigénica.

 

Cuando algún soldado T especializado pasa por al lado, enseguida se da cuenta de que ha llegado su momento y comienza a duplicarse muchísimas veces. ¡La batalla ha comenzado! Como vemos, cuando estos linfocitos T lleguen al campo de batalla, se van a encontrar con qué allí ya están los guerreros rápidos y brutos, por lo que estos eficaces refuerzos van a suponer el golpe definitivo a esa bacteria A que se pensaba que nuestro organismo era un buen lugar de vacaciones.

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En los nódulos linfácitos, las células dendríticas (en azul) hablan con los linfocitos T (en amarillo) de una forma muy similar a la que vemos en esta foto…aunque el número de células que están en los nódulos es, sin duda, masivo, y no es tan sencillo dar con el guerrero adecuado. Fuente

Una vez que ocurre esto, las células dendríticas se sienten muy orgullosas por haber llevado a cabo su trabajo: han tendido un puente entre dos mundos bien distintos. Así que, tras la presentación de antígenos, o bien vuelven a su lugar de trabajo, o bien se quedan en los nódulos linfáticos durante un tiempo para seguir presentando antígenos a las células T que estén por allí, por si acaso la primera ronda no fuera suficiente para decirle adiós a los invasores…

¿Bueno o malo? ¡Que difícil decisión!

Hasta aquí todo parece muy sencillo para estas guerreras pero…¿es realmente todo tan idílico para ellas? Pues ya os lo adelanto: no.

Hemos dicho más arriba que las células dendríticas del intestino están continuamente capturando moléculas, y esto quiere decir que no solo están comiéndose a potenciales enemigos, sino que también están cogiendo trozos de alimentos que hemos ingerido…¿y por qué no deciden entonces montar una respuesta contra ellos? Y aquí entra un concepto muy importante y que constituye un pilar básico para el futuro tratamiento de algunas patologías, como por ejemplo el caso del ensayo clínico que se está llevando a cabo para ponerle freno a la esclerosis múltiple: la tolerancia.

Ser tolerante…¡y tolerogénica!

Este concepto que mencionamos más arriba es una de las lecciones más difícil para una célula dendrítica y, sin duda alguna, es una de las cosas por las que igual no nos gustaría convertirnos en este tipo de guerrera si tuviéramos que decidirnos por algún papel en nuestro ejército…pero, ¿qué es esto exactamente?

Las células dendríticas pueden ser “inmaduras” o “maduras”. La principal diferencia entre ambas es su capacidad para comer moléculas; las primeras pueden hacerlo, mientras que las segundas no. Cuando una célula inmadura ingiere algún compuesto, pasa a ser una célula madura y, por tanto, ya no puede comer más, por lo que tendrá que tomar una terrible decisión: decidir si lo que se ha comido es “bueno” (por ejemplo de una bacteria buena de nuestro organismo, o simplemente un pedazo de alimento que hemos ingerido) o “malo” (y, por tanto, irse a los nódulos linfáticos para poner en alerta a las células T).

Cuando la decisión es que lo que tienen en su interior es algo bueno, entonces se inicia el proceso conocido como tolerancia, que impide que se genera una batalla y, por tanto, evitemos desarrollar alguna enfermedad autoinmunitaria. Las células dendríticas tolerogénicas principalmente hablan con un tipo de linfocito T llamado células T reguladoras (de las cuales también hablamos), que tienen la capacidad de dar órdenes a otros tipos de linfocitos T más agresivos y decirles que “paren” y que “la amenaza ya ha pasado“.  El proceso de tolerancia es una decisión muy importante para una célula dendrítica, ya que cuando este falla, se pueden iniciar batallas frente a compuestos que no son nocivos para nosotros. Este podría ser el caso de algunas patologías como la esclerosis múltiple, la enfermedad de Crohn o incluso la enfermedad celíaca.

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En este ejemplo podemos ver como las células dendríticas (en naranja) no toman una decisión acertada y piensan que la mielina, un compuesto presente en las neuronas, es una amenaza y deciden que se ha de montar una respuesta. Es el comienzo de una enfermedad conocida como esclerosis múltiple. Fuente: propia

Pero…¿cómo decide una célula dendrítica si algo es bueno o malo? ¡¡Pues es un tema muy interesante que requeriría que le diéramos protagonismo a nuestros invasores!! Sin embargo, no queremos que esta entrada sea demasiado larga, por lo que lo dejaremos para otra ocasión en el futuro.

Después de todo esto…¿seguís pensando que la casa célula dendrítica es la mejor?

 

4 comentarios en “Uniendo dos mundos (células dendríticas)

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