¿Por qué algunas personas odian la primavera? ¡Alergias a la vista! (I)

“¡Por fin está aquí la primavera! El sol vuelve a brillar a todas horas en el cielo, se escucha el canto de los pájaros por todos lados, los parques recuperan su verde…¡achús! Snif, snif…¡todo sería mejor sin esta molesta alergia!”

“- ¿Quieres un poco de este pescado? ¡Está de muerte! – No gracias, soy alérgico…”

“- ¿Te apetece leche? – Creo que soy alérgico. – ¿Pero no eras intolerante? – ¿no es lo mismo?”

Para muchos de vosotros, estas hipotéticas situaciones os resultarán familiares. Para otros, seguro que os vendrán a la mente alguien que podría encajar perfectamente en ellas. Aprovechando que el día 29 de abril es el Día de la Inmunología, pónganse cómodos porque hoy vamos a hablar de una de las patologías más frecuentes a nivel mundial. Las alergias. ¡Empecemos!

Cuando nuestro ejército se vuelve más sensible de lo que debería

A estas alturas ya sabemos que cada uno de nosotros contamos con un ejército de células que nos protege frente a las más temibles invasiones exteriores e interiores. Para conseguir esto, nuestros guerreros deben centrarse únicamente en los malos de verdad y no darle mucha importancia a otras cosas que están de paso y que no suponen una amenaza para nosotros. Por ejemplo, el polen, algunos alimentos, algunos medicamentos…¿qué amenaza podrían suponer? Pues no parecen tan temibles como una bacteria enemiga o un virus peligroso como el del Ébola. Sin embargo, los guerreros de algunas personas si que los ven como una amenaza real y deciden que es hora de levantarse en armas: demos la bienvenida a las personas alérgicas.

alimentosalergia
Los alérgenos pueden ser cualquier cosa que nos imaginemos. Solo hace falta un sistema inmunitario “sensible” y…voilá! Fuente

En realidad, la alergia es una reacción exagerada de nuestro sistema inmunitario a un compuesto que, de forma normal, no produciría ninguna respuesta. Es decir, que nuestro ejército se vuelve más sensible de lo que debería y reacciona frente a unos compuestos, los alérgenos, que podrían entrar y salir de nuestro organismo sin ningún problema. Actualmente se calcula que entre el 30 y el 40% de la población mundial tiene una alergia, es decir, ¡más de 2.000.000.000 de personas!

Anticuerpos por aquí, anticuerpos por allá…

Antes de comenzar con esta batalla, pongamos la mente en blanco y añadamos dos protagonistas principales: un alérgeno, que puede ser cualquier cosa que os imaginéis, en nuestro caso el polen, y una persona alérgica, pero que realmente no sabe aún que lo es.

Un día cualquiera, esta persona decide salir a la calle para dar un paseo aprovechando el buen tiempo. Todo va estupendamente: visita a sus amigos, toma unas cañas, se sienta en un banco a relajarse, respira polen, se siente bien y decide volver a casa. ¡Vaya! Ha respirado polen y hemos dicho que se siente bien…¿en serio?

La primera vez que nuestra persona misteriosa respira polen, este entrará sigilosamente en su organismo y será captado por las células dendríticas, las cuales harán su trabajo e irán a los centros de inteligencia para enseñarle trozos del mismo a los guerreros T. Éstos recibirán las órdenes y se convertirán en un grupo de reclutas que producirán unos componentes necesarios para despertar a las células B y decirles: “¡hey vosotras, a convertiros en fábricas de destrucción plasmáticas para atacar al polen!”. Como en todo ejército, la orden es la ley, por lo que estas fábricas de destrucción plasmáticas comenzarán a producir armas de destrucción de larga distancia específicas frente al polen, los anticuerpos, que en el caso de las alergias tienen nombre y apellido: anticuerpos IgE.

Mastocito IgE.png
Los mastocitos “coleccionan” anticuerpos de tipo IgE y los dejan en su superficien. ¡Fase de sensibilización completada! Fuente: propia

Normalmente estos misiles de largo alcance reconocen invasores enemigos y los preparan para su destrucción. Sin embargo, estos en particular circulan por nuestro organismo y se unen a otros guerreros que parecen coleccionarlos: los mastocitos. Cuando esto ocurre, los mastocitos quedan más contentos que unas pascuas sensibilizados con anticuerpos IgE. E igual de feliz queda nuestra persona misteriosa al respirar por primera vez el polen.

Darse otro paseo o no…esa es la cuestión

Con la llegada de la primavera, el nivel de polen que hay en el ambiente aumenta considerablemente. Pero como aún no sabe nada, nuestra persona decide salir a darse de nuevo un paseo aprovechando la llegada del buen tiempo. A los pocos minutos de salir, empieza a estornudar, pero no le da mayor importancia. Unos momentos más tarde comienzan a llorarle y picarle los ojos, a tener la nariz congestionada…¡tachán! La alergia ha mostrado su verdadera cara.

Pero echemos un vistazo a nuestro ejército de células. ¿Os acordáis de estos felices mastocitos recubiertos de IgE específica del polen? Cuando el polen entra por segunda vez en nuestro organismo, se unirá a estos anticuerpos y funcionarán como una señal para ellos: “¡Hey mastos, hora de liberar vuestro contenido!” Dicho…¡y hecho!

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Todo muy bien hasta que nos encontramos de nuevo con el alérgeno…¡histamina por doquier! Fuente: propia

Los mastocitos tienen una gran cantidad de moléculas en su interior, entre la que tenemos que destacar la histamina, la verdadera mala de hoy. Cuando reciben la señal de liberar su contenido, estos componentes empezarán a actuar en nuestro organismo y comenzarán a producirse los síntomas de la alergia. Se trata de un proceso muy muy rápido, como veíamos más arriba, que ocurre en minutos. Estamos en la segunda fase: la respuesta alérgica.

El “alercombo”: tener alergia a algo y llevarte otra de regalo

Las alergias pueden estar provocadas por muchos tipos: alimentos (como el pescado, los cacahuetes, los kiwis), medicamentos, polvo y piel de animales, picaduras de algunos insectos o incluso compuestos como el látex. En cada uno de estos casos habrá un alérgeno con una forma determinada y que será el responsable de poner en alerta a nuestros guerreros. En algunas ocasiones, los alérgenos se parecen mucho entre sí y nuestro sistema inmunitario cree que se trata de la misma amenaza, por lo que monta una respuesta alérgica frente a ellos. Se trata del alercombo, más bien conocida como alergia cruzada. 

Esta es la razón por la que las personas alérgicas a un pescado en particular no pueden ingerir otros pescados similares, mientras que nada ocurre si comen marisco. O más curioso aún, algunas personas alérgicas frente al látex no pueden ingerir algunas frutas como bananas o kiwis.

¡Que no eres alérgico! Entonces…¿es una irritación? ¿soy intolerante? ¡Que lío!

Las respuestas alérgica requieren de varios protagonistas: un alérgeno, nuestro ejército de células, misiles teledirigidos de tipo IgE y componentes como la histamina. Además, aunque el alérgeno entre por nuestra boca, los síntomas pueden involucrar a todo el organismo.

En otras ocasiones, es posible que entremos en contacto con otros componentes como fragancias, aditivos presentes en los jabones o champúes…y puede que observemos como a los pocos segundos nos empiezan a salir unas manchas rojizas…¿se trata también de una alergia? La respuesta es no, ya que en este caso nuestro sistema inmunitario no estará involucrado y, además, los síntomas estarán localizados en la zona de aplicación, por lo que no debemos preocuparnos de que ocurran cosas más graves, como puede ser el caso de las alergias.

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La intolerancia a la lactosa no es una alergia, por más que nos pueda hinchar… Fuente

¿Y qué pasa con la intolerencia? ¡Pues tampoco es un tipo de alergia! Por ejemplo, si tomamos leche y nos sentimos hinchados y con muchos gases. ¿Creéis que esas células felices, como son los mastocitos, son las responsables? En efecto, no, ya que en esta ocasión el problema radica en que no somos capaces de procesar la leche en nuestro organismo, lo que provocará la aparición de los síntomas descritos más arriba, típicos de las intolerencias.

¿Por qué yo? ¿Que tratamientos existen? ¿Has dicho inmnoterapia?

Ahora que ya sabemos que el ejército de algunas personas es más sensible de lo habitual, en la siguiente entrada le daremos respuesta a preguntas como: ¿por qué yo y no tú? ¿existe inmunoterapia frente a la alergia? ¿por qué si vivo en una granja no tengo alergia…pero si me mudo a la ciudad si?

¡Hasta la próxima!

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 P.D: Tras hacerse las pruebas correspondiente, nuestra persona misteriosa descubre que es también alérgica…¡al moho! Tened en cuenta este dato si queréis participar en el sorteo que celebraremos en nuestra página de Facebook el viernes 28 de abril…¡hasta entonces! Si, el moho es uno de los dos alérgenos del concurso :).

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