Soldados B o las fábricas de misiles de largo alcance (Linfocitos B y anticuerpos)

Una de las armas más fascinantes con las que cuenta nuestro ejército interior son los misiles de largo alcance, más conocidos como anticuerpos. Seguro que muchos de vosotros ya habéis oído hablar de ellos pero, ¿sabéis de donde vienen? ¿qué guerreros tienen la habilidad de producirlos? ¿para qué se usan? Una vez más, te pido que me acompañes a una nueva entrada sobre uno de los guerreros más fascinantes del sistema inmunitario: ¡Hola soldados B!

Poniendo orden desde el principio: selección positiva y negativa

Los guerreros B reciben su nombre por el lugar en el que fueron descubiertos, que en este caso se trata de la Bolsa de Fabricio, un órgano que solo está presente en las aves y que es el equivalente a nuestra médula ósea (la incubadora). Como introdujimos en una entrada anterior, la incubadora estaba llena de madre de guerreros que daban lugar a todos y cada uno de los soldados que formarían parte del ejército futuro.

Bone Marrow.jpg
“Hazme una foto así, como si no pareciera que me estoy dividiendo para dar lugar a todos los guerreros del ejército”. Foto de la médula ósea, o incubadora, en el interior de nuestros huesos. Fuente

Estos soldados B nacen en la incubadora y, a diferencia de los guerreros T que tenían que migrar hasta otro órgano más lejano, reciben su entrenamiento allí mismo. Practico, ¿verdad? Si bien no tienen que “moverse” demasiado al comienzo, las pruebas por las que tienen que pasar son exactamente las mismas que las que tenían que hacer frente su contrapartida T.

Por un lado, los nuevos reclutas deben ser capaces de producir un receptor de célula B funcional. Se trata de un proceso muy importante, ya que algunos no saben “hacer la O con un canuto” y estos, por suerte para nosotros, son instantáneamente reconocidos por los instructores y les dicen: “Bueno, hasta aquí has llegado, ¡hora de matarte”. Todos los demás reciben el diploma de la selección positiva y pasan a la siguiente fase.

Al igual que ocurría con los guerreros T, la siguiente prueba es mucho más dura y supone una verdadera sangría de reclutas. Se trata de la selección negativa. En este caso, los instructores determinan si los receptores formados por los reclutas son capaces de reconocer algo de nuestro organismo. Si esto ocurre, son automáticamente eliminados y no se les permite salir fuera de la médula ósea: la selección negativa ha comenzado. Esta prueba es de vital importancia para que no desarrollemos ninguna enfermedad autoinmune en el futuro. Imaginaos que un recluta, que reconoce una porción de nuestro organismo, recibe de forma inadecuada este segundo diploma. Cuando abandone la incubadora, empiece a patrullar el organismo en busca de amenazas y encuentre esa porción…¡BUM! Dará la voz de alarma se pondrá manos a la obra para eliminar lo antes posible ese “extraño” (que no lo es tanto): es el comienzo de una patología autoinmune.

Los últimos pasos: fábricas de destrucción plasmáticas y generales de memoria

Una vez que un soldado B ha completado correctamente su instrucción, tiene que decir adiós al lugar que lo vio nacer y entrenarse y comenzar un largo recorrido por todo el organismo. Uno de los sitios más interesantes para vivir son los ganglios linfáticos, nuestros centros de inteligencia, donde podrán recibir información de guerreros T “espías” que también llevan a cabo allí su labor.

Cada soldado B que abandona la academia es capaz de reconocer una porción de un invasor. Cuando alguno de estos extraños entran en el organismo y se topan con el guerrero, los soldados B darán la voz de alarma a los guerreros T espías (linfocitos T helper) para pedirle ayuda y permitirles poder en marcha todo lo aprendido durante su formación. En este punto, los guerreros B comienzan a dividirse muy rápidamente dando lugar a dos guerreros muy importantes: las fábricas de destrucción plasmáticas y los generales de memoria.

Plasma cell.jpg
Las fábricas de destrucción plasmáticas lucen tal y como las vemos aquí teñidas en lila. Su tamaño es muy superior al resto de guerreros: ¡¡necesitan espacio para producir misiles!! Fuente

Las fábricas de destrucción plasmáticas son guerreros B “bien rechonchos” que tienen la capacidad de liberar anticuerpos, nuestros misiles teledirigidos que comentábamos al principio. Como estas células plasmáticas vienen de un guerrero B que ha reconocido a un invasor determinado, los anticuerpos que producirán estarán única y exclusivamente dedicados a reconocer a ese invasor. Generalmente, las fábricas de destrucción plasmáticas abandonan los centros de inteligencia para volver a su lugar de nacimiento, donde recibirán todos los cuidados necesarios para mantenerse durante una temporada y seguir liberando misiles teledirigidos que nos protegerán frente a futuras amenazas.

Unos pocos guerreros B que han reconocido a los invasores también recibirán una medalla especial que les otorgará el rango de generales de memoria. Estas células son muy importantes también para nuestra salud. A diferencia de las células plasmáticas, que podrían no ser para toda la vida, los generales de memoria duran mucho, pero muuucho tiempo. Esto permite que estén circulando por la sangre y, en caso de que aparezca el mismo invasor, sea reconocido instantáneamente dando lugar al ciclo descrito más arriba: ¡¡Chupaos esa, invasores!!

Los misiles teledirigidos: el arma de larga distancia más eficiente

Antibodies.jpg
Aunque se trate de una recreación en 3D, los anticuerpos, o misiles, son muy parecidos a lo que aquí se ha dibujado. Fascinante, ¿verdad? Fuente

Los anticuerpos producidos por las fábricas de destrucción plasmáticas son un tipo de arma muy potente. En algunas ocasiones, que no suelen ser la mayoría, estos misiles son capaces de destruir de forma indirecta a los invasores. Por ejemplo, imaginemos que una bacteria, que le encanta comer el hierro producido por nuestros órganos, decide comprarse un billete de ida a nuestro organismo. Una vez dentro, con suerte, alguno de los guerreros B habrá sido entrenado para reconocer la “boca” de la bacteria que usa para comerse ese hierro. En ese momento, empezará a dar lugar a fábricas de destrucción plasmática que liberará millones y millones de misiles cuyo destino es esa “boca” en particular. ¿Qué le ocurrirá a la invasora entonces? Pues que sus planes de “all-inclusive” se verán completamente destruidos al no ser capaces de comer todo lo que quería. “¡Bye, bye, enemiga!”

Sin embargo, en la mayoría de veces, los misiles no son realmente capaces de destruir a sus invasores, sino que más bien los marcan y sirven como una señal de alarma muy, muy potente que atrae a otros guerreros, como los macrófagos, que ahora podrán comerse a los intrusos de una manera más eficiente.

Huston, tenemos un problema: cáncer de guerreros plasmáticos

Cuando se originan las fábricas de destrucción plasmáticas, éstas deben de tener en mente que, en un momento u otro, deberán dejar de producir misiles teledirigidos y morir cuando así se lo indicen sus superiores. Se trata de disciplina básica, muy importante entre nuestros guerreros si queremos que las cosas vayan bien. Como en cualquier lugar, siempre existen “rebeldes” que se rebelan contra la autoridad y deciden hacer caso omiso de las señales que les mandan los de arriba, cuyas razones, por desgracia, no se conocen hasta el momento.

Si los que se rebelan son guerreros plasmáticos, éstos serán capaces de permanecer para siempre en nuestro organismo y dividirse descontroladamente. Se trata de un problema importante, ya que habrá muchísimos guerreros produciendo un misil determinado que inundará por completo nuestra sangre haciendo que haya menos espacio para otros misiles. Es más, el número descontrolado de guerreros rebeldes copará cada vez más espacio en la incubadora, haciendo que las madres y demás trabajadores del ejército no funcionen adecuadamente. Es el comienzo del mieloma múltiple.

 

Como siempre me gusta terminar, conocer cómo funcionan estos guerreros es de vital importancia para tratar de encontrar soluciones a enfermedades provocadas por la rebeldía de estas células. Hoy he hablado muy brevemente sobre el mieloma múltiple, aprovechando que mañana se celebra el Día Mundial del Mieloma Múltiple. Sin embargo, existen muchísimas otras enfermedades que también están provocada por algún error durante el proceso de nacimiento y entrenamiento de estos increíbles soldados B. Sólo conocer todos y cada uno de sus secretos a través de la investigación nos permitirá obtener resultados que podrán tener un impacto decisivo en la salud de la humanidad.

6 comentarios en “Soldados B o las fábricas de misiles de largo alcance (Linfocitos B y anticuerpos)

  1. Muy, muy bueno este artículo: ameno, didáctico y superinteresante.
    Por añadir algo, me hubiera gustado que profundizaras tanto en el mieloma múltiple, como en su génesis: gammapatía monoclonal de significado incierto.

    Muchas gracias.

    Me gusta

    1. Hola Ignacio,
      ¡Gracias por tu comentario! Por razones de espacio solo traté de pasada el mieloma múltiple, aprovechando además que lo escribí durante el día mundial. Cuando vaya avanzando más en el blog le dedicaré una entrada únicamente a esta patología.
      Un cordial saludo y gracias por tu sugerencia,
      Jesús.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s